Las instituciones
- yunuen0

- 19 jul 2021
- 15 Min. de lectura
“La sociedad avanza al ritmo de nuestros pensamientos, por lo que si quieres cambiar la sociedad, primero debes cambiar tu forma de pensar.
Albert Einstein
INTRODUCCIÓN
Sabemos por experiencia que el hombre es un ser social. Pero, te has puesto a pensar, ¿qué significa que el hombre sea un ser social?, ¿qué implicaciones tiene?, ¿cuál es el grado de influencia de la sociedad en el individuo?
Si analizamos nuestra vida, concluiremos que gran parte de lo que somos, es por el entorno social con el que convivimos. Ese entorno social, han sido un factor importante en la construcción de nuestra personalidad.
Al dejar a un lado al individuo, y centrarnos en el grupo, nos percatamos que una constante en los diversos grupos sociales, es el abuso, el velar por intereses personales, en lugar de buscar el bien común, el abuso y rechazo de algunos del grupo. ¿A qué se debe esta serie de acciones?, ¿qué aspectos hemos de tomar en cuenta para el buen desarrollo de un grupo social? Sin duda son preguntas, que no son nada fáciles de responder.
En este ensayo, intentaremos profundizar en temas, que en cierta manera nos ayudarán a responder las preguntas anteriores. Analizaremos lo que significa vivir en sociedad, el control social, la toma de decisiones en los grupos humanos y el papel de la educación en la sociedad. Estos elementos, nos ayudarán a tomar en cuenta aspectos importantes en un grupo social y las implicaciones que hay en cada grupo.
PALABRAS CLAVES
Institución, educación, toma de decisiones, comportamiento, panoptismo
CONTENIDO
Desde la aparición de los primeros hombres sobre la tierra, los hombres vivían en grupos, se ayudaban entre sí. Los McNeill, nos comentan: “nuestros antepasados remotos crearon cierto grado de solidaridad social en el seno de sus reducidos grupos hablando unos con otros e intercambiando información y mercancías” (McNeill & McNeill, 2010, p. 2).
Es así como se fueron conformando diferentes sociedades. Giddens menciona que, “«una sociedad» es una unidad cuyos límites la deslindan de otras sociedades que la circundan” (Giddens, 2011, p. 194).
Sabemos que todas las sociedades, necesitan un orden, una estructura, ciertas reglas, para poder permanecer y lograr una “sana” convivencia.
En teoría de la estructuración, estructura se entiende siempre como una propiedad de sistemas sociales, de la que son «portadoras» prácticas reproducidas inmersas en un tiempo y un espacio. Sistemas sociales se organizan en sentido jerárquico y lateral en el interior de totalidades societarias cuyas instituciones forman «conjuntos articulados». (Giddens, 2011, p. 200).
Esta teoría, está compuesta por principios, estructuras y propiedades:
Principios estructurales: principios de organización de totalidades societarias; estructuras: conjuntos de reglas-recursos que intervienen en la articulación institucional de sistemas sociales, y propiedades estructurales: aspectos institucionalizados de sistemas sociales que se extienden por un tiempo y un espacio. (Giddens, 2011, p. 215).
Toda estructura social y cultural, está conformada por dos elementos: objetivos, propósitos e intereses culturalmente definidos, sustentados como objetivos legítimos por todos los individuos de la sociedad, o por individuos situados en ella en una posición diferente y la estructura cultural que define, regula y controla los modos admisibles de alcanzar esos objetivos” (Merton, 2002, pp. 210-211). Pero verdaderamente, ¿todos los grupos sociales tienen objetivos que buscan el bien común?
Sabemos que a lo largo de los siglos, han existido diferentes sistemas sociales que regulan un territorio, un país. Entre esos sistemas podemos econtrar:
- Sociedades tribales o pequeñas culturas orales, cuyo principio estructural dominante opera a lo largo de un eje que une tradición y parentesco, en tanto se encuentran inmersas en un tiempo y un espacio. En estas sociedades, los medios de integración social y sistémica son los mismos, y dependen en principio de una interacción en los escenarios de sedes con elevada disponibilidad de presencia. (Giddens, 2011, p. 212).
- El feudalismo, que reinó principalmente en la Edad Media y que llegó a su término por la Revolución Industrial. “La antigua relación ciudad-campo es remplazada por la expansión desordenada de un «ambiente creado» o manufacturado” (Giddens, 2011, p. 214).
- El capitalismo que presupone que empleador y obrero «se encuentran sobre el mercado» en circunstancias en que cada uno de ellos es «formalmente libre». El valor de la fuerza de trabajo, lo mismo que el de cualquier otra mercancía, se rige por el tiempo de trabajo que demanda su producción y, en consecuencia, por lo que se requiere para asegurar la supervivencia física de los que ofrecen trabajo. La transformación del alquiler de fuerza de trabajo en ganancia, desde luego, depende de la generación de plusvalor. «Tiempo de trabajo necesario» es el que se dedica al mantenimiento de la fuente de fuerza de trabajo, el obrero; plustrabajo es la fuente de ganancia. (Giddens, 2011, p. 218).
¿Realmente en esos sistemas sociales se velaba por el bien común? En todos esos sistemas existía un líder, y la mayoría de las veces, hemos constatado que ese líder velaba principalmente por sus propios intereses económicos. Esos sistemas han estado diseñados para buscar el control total de sus grupos y lograr sus objetivos.
Un posible indicador que puede manifestar, que tan adecuado es un sistema o grupo social, es analizar las reacciones y conductas de los individuos. A continuación, presentaré una tabla propuesta por Merton (2002), sobre los modos de adaptación individuales:
Mencionaré qué significa, cada uno de esos modos de adaptación:
- Conformidad con las metas culturales y los medios institucionalizados. El engranaje de expectativas que constituye todo orden social se sostiene por la conducta modal de sus individuos que representa conformidad con las normas de cultura consagradas, aunque quizás secularmente cambiantes. (Merton, 2002, p. 219). ¿Qué tanto esa actitud de conformidad puede caer en un conformismo o llevar a una verdadera satisfacción?
- Innovación, se refiere a ciertos comportamientos que llevan a romper las reglas sin que el grupo se de cuenta, para beneficios personales. Un estudio de 1700 individuos, en su mayoría de clase media, reveló que se hallaron “delitos comunes no registrados” entre miembros de la sociedad enteramente “respetables”. El 99% de los interrogados confesaron haber cometido uno o más de los 49 delitos reconocidos por el Código penal del Estado de Nueva York, siendo suficientemente grave cada uno de los delitos para merecer una condena máxima de no menos de un año (Merton, 2002, p. 223). ¿Qué pasa en los individuos que se comportan de esa manera? Quizá una de las posibles causas, es que no encuentren las mismas oportunidades que ciertos estratos o grupos sociales, y que concluyen que si no rompen las reglas, no alcanzarán sus propios objetivos.
- Ritualismo, implica el abandono o la reducción de los altos objetivos culturales del gran éxito pecuniario y de la rápida movilidad social a la medida en que pueda uno satisfacer sus aspiraciones. Sigue respetando de manera casi compulsiva las normas institucionales (Merton, 2002, p. 229). ¿Estas actitudes de defender la norma ante todo, qué reacciones podrían existir en el resto del grupo? Para los líderes de los grupos sociales, este tipo de personas, podríamos decir que son sus “predilectas” ya que les ayudarán a vigilar al grupo para el logro de objetivos.
- Retraimiento: a esta categoría pertenecen algunas actividades adaptativas de los psicóticos, los egoístas, los parias, los proscritos, los errabundos, los vagabundos, los vagos, los borrachos crónicos y los drogadictos. Renunciaron a las metas culturalmente prescritas y su conducta no se ajusta a las normas institucionales (Merton, 2002, p. 232). ¿Qué pasa en el grupo, para que ciertos individuos se excluyan o se sientan excluidos?
- Rebelión: esta adaptación lleva a los individuos que están fuera de la estructura social, a pensar y tratar de poner en existencia una estructura social nueva. En nuestra sociedad, es manifiesto que los movimientos organizados de rebelión tratan de introducir una estructura social en la que las normas culturales de éxito serían radicalmente modificadas y se adaptarían provisiones para una correspondencia más estrecha entre el mérito, el esfuerzo y la recompensa (Merton, 2002, pp. 234- 235). Es muy interesante esta conducta, ya que en este estado no solo hay una manifestación de negación a lo que hay, sino que hay una actitud activa, pues proponen una mejora u otro camino que vele por los intereses de todos o los que se sienten excluidos.
Es muy peligroso cuando en un grupo social, prevalece el egoísmo, donde reina la anomia. Durkheim, cuando hablaba de anomia, se refería al estado de falta relativa de normas de una sociedad o de un grupo (Merton, 2002, p. 240)
MacIver menciona que anomia, es:
el estado de ánimo del individuo cuyas raíces morales se han roto, que ya no tienen normas, sino únicamente impulsos desconectados, que no tiene ya ningún sentido de continuidad, de grupo, de obligación. El individuo anómico se ha hecho espiritualmente estéril, responsable sólo ante sí mismo, y ante nadie más. Se ríe de los valores de otros individuos. Su única fe es la filosofía de la negación. Vive en la delgada frontera de la sensación entre ningún futuro y ningún pasado. Y añade: anomia es un estado de ánimo en que está roto o mortalmente debilitado el sentido de cohesión social -principal resorte de su moral- del individuo (Merton, 2002, pp. 240-241).
¿A qué se debe que un grupo social, puede llegar a esas conductas? Leo Srole formula una “escala de anomia”:
1. La percepción de que los líderes de la comunidad son indiferentes a las necesidades de uno.
2. La percepción de que es poco lo que puede lograrse en la sociedad que sea fundamentalmente imprevisible y carente de orden.
3. La percepción de que los objetivos de la vida se alejan en vez de realizarse.
4. Una sensación de futilidad.
5. El convencimiento de que uno no puede contar con socios o compañeros personales para tener apoyo social y psicológico (Merton, 2002, p. 243)
Es muy importante, que todos los grupos sociales tomen en cuenta estos puntos propuestos por Leo Srole, y así no llegar a un nivel de anomia.
Ahora quisiera detenerme en el papel que ejerce la conciencia colectiva, ante el comportamiento individual, en una sociedad.
Los sociólogos se refieren a veces a la «conciencia colectiva» de una comunidad, el conjunto de valores y creencias compartidos (y de los que se sabe o se cree que son compartidos) por sus miembros. En el aspecto del valor, la conciencia colectiva incluye las normas morales y sociales, la religión y las ideologías políticas. En el aspecto de la creencia, incluye las opiniones sobre asuntos fácticos así como sobre relaciones causales, que van desde los rumores acerca de la trata de blancas hasta las creencias en los efectos perversos de los beneficios del desempleo. (Elster, 2010, p. 386)
Muchas veces, el único motor para que el inidividuo cumpla las normas, es solo por el un número de personas que lo está viendo, y por las consecuencias negativas que podría tener ante el grupo.
Cuando la gente tira papeles en el parque, escupe en la calle, orina en el lago o toma café de la cafetera de la oficina sin dejar los veinticinco centavos de rigor, por lo común trata de hacerlo sin que la vean. Aunque no tema realmente las sanciones, la mera idea de que otros podrían pensar mal de ella quizá la disuada de llevar a cabo esas acciones mientras es observada. Las normas de este tipo son socialmente útiles, en el sentido fuerte de que mejoran la situación de todo el mundo. (Elster, 2010, p. 391).
Otro elemento esencial en una institución, es la toma de decisiones. “Con frecuencia, los integrantes de un grupo -desde la familia hasta la sociedad en su conjunto- necesitan regular asuntos de interés común por medio de decisiones que son vinculantes para todos ellos” (Elster, 2010, p. 434). ¿Cómo deberían de tomarse esas decisiones?, ¿qué aspectos deberían tomarse en cuenta?
La toma colectiva de decisiones tiene que ver con la elección de un curso de acción. El objetivo básico de la toma colectiva de decisiones es agregar las preferencias individuales en materia de planes de acción. La agregación también puede inducir una transformación de dichas preferencias individuales, y generar un incentivo para que los individuos distorsionen las suyas propias. La interacción entre agregación, transformación y distorsión de las preferencias puede contribuir a crear una considerable complejidad. (Elster, 2010, p. 435).
“Los tres mecanismos de agregación son la discusión, la negociación y la votación”. (Elster, 2010, p. 435). Veamos a qué se refiere cada uno de estos mecanismos:
- Discusión: esfuerzo por persuadir mediante razones. (Elster, 2010, p. 438).
- Votación: cuando la discusión no logra generar consenso con respecto a un curso de acción, tal vez sea necesario votar (Elster, 2010, p. 442).
- Negociación: proceso de concertación de un acuerdo por medio de amenazas y promesas creíbles. El resultado de la negociación depende de la credibilidad de las amenazas y promesas. (Elster, 2010, p. 452). Es importante que en la negociación, prevalezca el ganar-ganar, sino difícilmente se llegará a un acuerdo en el que las dos partes estén totalmente satsfechas.
Hasta aquí hemos visto una serie de elementos, que pueden llevar a los grupos sociales al logro de objetivos. Pero en ocasiones, estos grupos sociales buscan una disciplina mucho más rigurosa, que les permita controlar al grupo y así, tener mucho más asegurado el éxito en el cumplimiento de objetivos. Un medio que encontraron para ello, fue el panoptismo.
El dispositivo panóptico no es simplemente un punto de unión, un cambiador entre un mecanismo de poder y una función; es una manera de hacer funcionar unas relaciones de poder en una función, y una función por esas relaciones de poder. El panoptimso es capaz de “reformar la moral, preservar la salud, revigorizar la industria, difundir la instrucción, aliviar las cargas públicas, establecer la economía como sobre una roca, desatar, en lugar de cortar, el nudo gordiano de las leyes sobre los pobres, todo esto por una simple idea arquitectónica” (Foucalt, 1975, p. 210)
Imagen recuperada de https://psicologiaymente.com/social/teoria-panoptico-michel-foucault
Esta imagen, nos da una idea, de cómo se ejecutaba el panoptismo. En el centro había una torre, donde había personas que vigilaban el comportamiento del grupo que habitaba alrededor. El grupo se sentía constantemente vigilado y por eso tendía a comportarse de cierta manera. El vigilante, no siempre estaba observando, pero el grupo no lo sabía.
Estos procedimientos que surgieron principlamente en cárceles, se difundieron en grupos religiosos, asociaciones de beneficiencia desempeñaron durante mucho tiempo este papel de “organización de disciplina” de la población. Se multiplicaron las iniciativas de este tipo; tenían objetivos religiosos (la conversión y la moralización), económicos (el socorro y la incitación al trabajo), o políticos (se trataba de luchar contra el descontento o la agitación). (Foucalt, 1975, p. 215)
Este estilo de disciplina, responde a tres criterios: hacer el ejercicio del poder lo menos costoso posible, hacer que los efectos de este poder social alcancen su máximo de intensidad y se extiendan lo más lejos posible, sin fracaso ni laguna; ligar en fin este crecimiento “económico” del poder y el rendimiento de los aparatos en el interior de los cuales se ejerce (ya sean los aparatos pedagógicos, militares, industriales, médicos), en suma aumentar a la vez la docilidad y la utilidad de todos los elementos del sistema (Foucalt, 1975, p. 221).
Quizá al leer este estilo de disciplina, pensarás que es de otra época, que eso no se vive en la actualidad. Pero cuantas empresas e instituciones educativas tienen cámaras de circuito cerrado, en el que buscan vigilar y controlar a los respectivos grupos. ¿Verdaderamente, ese es el estilo de disciplina adecuado? ¿Qué consecuencias en el comportamiento del grupo, conlleva este tipo de disciplina?
Definitivamente, el pensar en un adecuado estilo de disciplina, estructura, normas que velen por el bien común, no es nada sencillo. Un factor que es esencial, para que las personas que conforman el grupo, sean personas íntegras y así todas velen por el bien común, es la educación.
La familia, la escuela y el lugar de trabajo, son las principales agencias que moldean la estructura de la personalidad y la formación de metas, se unen para proporcionar la intensa tarea disciplinaria necesaria si el individuo ha de retener intacta una meta que sigue estando evasivamente fuera de su alcance, si ha de ser impulsado por la promesa de un placer que no se cumple. (Merton, 2002, p. 215)
Los padres son los principales responsables en la transmisión de valores y los objetivos de los grupos de que forman parte, sobre todo de su clase social o de la clase con la cual se identifican. Las escuelas son, naturalmente, la agencia para la transmisión de los valores vigentes, y una gran proporción de los libros empleados en las escuelas de la ciudad implican o exponen de manera explícita “que la educación lleva a la inteligencia y en consecuencia al trabajo y al éxito monetario”. (Merton, 2002, p. 215)
¿Realmente las escuelas se dedican a educar o más bien adoctrinan? Podríamos decir que una de las diferencias específicas entre educar y adoctrinar, es el pensamiento crítico, cuando se adoctrina no se desarrolla el pensamiento crítico y cuando se educa, sí se busca desarrollar. ¿Todas las instituciones educativas, buscan formar el pensamiento crítico?
Para analizar esta pregunta, veremos la postura de diversos educadores ante la educación.
Platón, en su libro La República, menciona que para crear un estado justo, es necesario empezar con la educación. Lo primero que se hace con los niños es contarles fábulas. Aunque algunas contengan ciertas verdades, son sólo un tejido de mentiras... Elijamos a autores de fábulas, que sean convenientes (veraces y justos), y rechacemos a los demás. Induzcamos a las nodrizas y madres a que diviertan con ellas a los niños, y a que formen así sus almas... Un niño no se encuentra en condiciones de discernir lo alegórico de lo que no lo es, y todo lo que a esa edad se imprima en el espíritu deja en él huellas que el tiempo no puede borrar. Por eso es de primordial importancia que los primeros discursos que el niño oiga sean adecuados para encaminarle hacia la virtud (Platón).
Fernando Savater, comenta que los niños llegan a las clases sin haber pasado por la socialización primaria, que es cuando en casa se les enseña a no morder, a no atacar a los demás, a respetar a los mayores y proteger a otros. Así el profesor se dedicaba a enseñar geografía, gramática, aritmética, etc. Hoy el niño llega sin haber sufrido esa transformación socializadora en su casa. Viene con la idea de que de algún modo cualquier comportamiento por caprichoso o violento que sea, debe ser aceptado, debe ser asumido. No ha tropezado con una autoridad creadora (no tiránica). Simplemente ha tropezado con la indiferencia, con el miedo, con la pereza de los responsables. El maestro se encuentra con que tiene que lidiar con unos que están todavía en un estado salvaje. Y a la vez tiene que enseñarles sus materias académicas y su comportamiento dentro de unas aulas. Y todo eso con muy poco respaldo social. Cualquier tipo de coacción que ejerza el profesor sobre los alumnos es inmediatamente desautorizado por parte de los padres. Si a eso se le une además, los contextos sociales violentos, las imágenes de televisión de un mundo donde le violencia siempre esta presente se crean unos caldos de cultivo muy preocupantes (Savater, 2015).
José Ortega y Gasset, menciona que al estudiante, la vida le impone la necesidad de estudiar las ciencias de las cuales él no ha sentido inmediata y auténtica necesidad.
Al reflexionar sobre las ideas de estos autores, podemos concluir una serie de elementos que son importantes para que exista una verdadera educación:
- Desarrollo del pensamiento crítico
- Educar en la verdad
- Importancia de la familia en la educación
- Fomentar el aprendizaje significativo en los alumnos
Para terminar, mencionaré algunas posturas ante la educación:
- Existencialista o de la no intervención; en ella se menciona que toda educación es manipulación. Por lo tanto, hay que dejar que los niños jueguen y aprendan a su ritmo. Sin mas fines que el propio juego del momento. Niega el adoctrinamiento.
- Sentimentalista: su enfoque es hacia las artes y el hedonismo. Se basa en el sentimiento empático que busca la concordia. El intelecto y la voluntad han de estar al servicio de los sentimientos. Eduquemos con premios y castigos.
- Voluntarismo: se basa en la premisa de Kant: "la felicidad no pertenece a la ética sino a la psicología". El compromiso moral rige nuestros actos. Lo más importante es educar en el deber.
- Socrático-Platónica: lo malo se concibe como el error y la ignorancia. Se conoce no sólo desde la razón sino desde la gnosis o todos los modos de saber. El saber entra por la razón y sólo mediante el diálogo con uno mismo. La verdad, el bien y la belleza están entrelazados. La integración del intelecto, el sentimiento y la voluntad, es la lucha contra la ignorancia.
Como conclusión, para que la educación realmente eduque y no adoctrine, hay que tomar en cuenta lo siguiente:
1. No puede educarse para la comprensión mediante la memorización mecánica.
2. No puede educarse para la libertad mediante la esclavitud y la dominación.
3. No puede educarse para la felicidad mediante el miedo, el aburrimiento y el dolor.
4. El objetivo de la educación debe ser llegar a tener una vida auténtica, buena y feliz.
Finalizo con esta reflexión de Lena,
Hoy, la tarea necesaria en los sistemas educativos y didácticos no es adoctrinar al niño y al preadolescente mediante la transmisión de conocimiento a través de libros tradicionales, sino concientizarlos acerca de sus propias capacidades y ayudarlos a utilizar estas capacidades para progresar desde la condición pasiva de «cargar» información en la memoria hasta la condición activa de aprender por experiencia directa. Esta última propiedad de aprendizaje activo proviene de los circuitos neocorticales que se desarrollan de modo exuberante desde el nacimiento y que son estimulados por los mensajes del ámbito externo (Léna, 2016, p. 18)
CONCLUSIONES
A lo largo de este ensayo, tratamos de responder las implicaciones que tiene un grupo social, el grado de influencia del mismo en las personas, la toma de decisiones en los grupos humanos y el papel de la educación en la sociedad.
Al ir analizando cada factor del grupo social, me cuestionaba si puede exisitir una sociedad justa. Y creo que pensar en ello, es algo utópico, es más real una sociedad equitativa. ¿Tú qué piensas?
Y desde mi punto de vista, para lograr esa equidad, un factor esencial es la educación. Ya lo decía Nelson Mandela, “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. De acuerdo a los sistemas educativos que existan, los grupos sociales se encaminarán hacia una sociedad equitativa y libre o no. Invirtamos en una educación de valores, que forme individuos que velen por el bien común.
¿Qué actitud tienes ante los grupos sociales en los que estás? ¿Velas por el bien cómún? ¿Qué cambio en tu comportamiento estarías dispuesto a hacer, para que haya más equidad en los grupos a los que perteneces?
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Elster, J. (2010) La explicación del comportamiento social. Barcelona: Gedisa.
Foucault, M. (1975) Vigilar y castigar. México: Siglo XXI.
Gasset, O. J. Y., & Gasset, J. (2007). Unas lecciones de metafisica/ Some Lessons in Metaphysics (Obras de José Ortega y Gasset) (Spanish Edition). Alianza Editorial Sa.
Giddens, A. (2011) La constitución de la sociedad. Buenos Aires: Amorrortu.
Léna, P. J. (2016). El cerebro educado: ensayos sobre la neuroeducación. Barcelona, Spain: Editorial Gedisa. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauniva/33406?
McNeill, J. & McNeill, W. (2010) Redes humanas. Barcelona: Crítica.
Merton, R. (2002) Teoría y estructura sociales. México: FCE.
P. (2019b). La República. AMA.
Savater, F. (2015). El valor de educar (4.a ed.). Ariel.
Searle, J. (2014). Capítulo 2. Intencionalidad; Capítulo 3. Intencionalidad colectiva y asignación de función; y Capítulo 4. El lenguaje como entidad biológica y social; en Creando el mundo social. México: Paidós.






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